La concreción de un proyecto arquitectónico para convertirse en una obra construida es lo que finalmente otorgara la denominación de obra arquitectónica.
Esta asignatura aporta al perfil del Arquitecto las competencias para seleccionar y aplicar los materiales y sistemas constructivos que respondan a una continua calidad e innovación, además de que estará capacitado para dirigir, supervisar y seleccionar los procedimientos constructivos adecuados, con alto desempeño, vocación de servicio a la sociedad y ética profesional.


La asignatura tiene una importancia fundamental para estimar la viabilidad de los proyectos de forma integral. Consiste en conocer y dominar los sistemas constructivos, los precios unitarios de los recursos disponibles (materiales, obra de mano, equipos, etc.), los análisis de precios, la cuantificación de las cantidades de obra y la integración de los presupuestos, tanto paramétricos, como detallados en obras y/o proyectos arquitectónicos.


En esta materia se posibilita la adquisición de bases sólidas científico-tecnológicas referentes a los conceptos de la estática de cuerpos rígidos, los esfuerzos y deformaciones que se presentan en los elementos estructurales de una estructura, como lo son viga o marcos, que es el esqueleto resistente de las obras que se proyecten, logrando una actuación en el ejercicio de la profesión con iniciativa, flexibilidad y autonomía. Es muy importante porque se abordan temas que permiten comprender el análisis estructural, que es la base para lograr un diseño resistente, viable y económico.